De Enciclopedia Virtual Dominicana
La toronja, también llamado pomelo, es la fruta del árbol de la familia de las rutáceas, cultivado por su fruta. Es un híbrido, probablemente producido de forma espontánea entre la pampelmusa (Citrus maxima) y la naranja dulce (Citrus × sinensis) en las plantaciones del mar Caribe alrededor del siglo XVII.
La toronja es un árbol perennifolio, de 5 a 6 m de altura, con la copa redondeada, el ramaje poco denso y el fuste ancho, alcanzando varios pies de diámetro; las ramas jóvenes presentan espinas cortas y flexibles en las axilas foliares. Las hojas son simples, alternas, ovadas, finamente dentadas, de entre 7 y 15 cm de largo, de superficie coriácea y color verde oscuro por el haz, ubicadas al cabo de pecíolos cortos y alados. Produce flores hermafroditas, fragantes, tetrámeras, blancas o purpúreas, formando racimos pequeños terminales o solitarias.
El fruto es un hesperidio globoso o apenas piriforme, de hasta 15 cm de diámetro. Está recubierto de una cáscara gruesa, carnosa, despegada del endocarpo, de color amarillo o rosáceo, con glándulas oleosas pequeñas y muy aromáticas, rugosa. Tiene 11 a 14 carpelos, firmes, muy jugosos, dulces o ácidos según la variedad, separados por paredes membranosas de característico sabor amargo que contienen pulpa de color que va del amarillo pálido al rojo muy intenso. Las semillas son escasas, de hasta 1,25 cm de largo, normalmente poliembriónicas, lisas, elípticas o apicadas, blancas por dentro.
El pomelo prefiere un clima subtropical; aunque crece en temperaturas más reducidas, el ciclo madurativo de la fruta se prolonga hasta el doble (13 meses frente a los 7 que requiere en las regiones próximas al trópico) y adquiere una cáscara más gruesa y mayor acidez. La humedad también influye; la pluviosidad óptima ronda los 1.000 mm anuales, distribuidos regularmente a lo largo del año.
El árbol es neutrófilo, aunque tolera bastante bien las condiciones del suelo; en caso de injertarse sobre la base de otro cítrico, serán las propiedades de éste las que determinen el suelo ideal. Una salinidad elevada perjudica la producción de fruta al reducir el volumen de agua capturado por la planta. El exceso de nitrógeno o el exceso de cobre o zinc son también perniciosos.